El lobo en Aragón, un reto y una oportunidad de desarrollo

Lobo

Lobo ibérico. Foto: CC.

A día de hoy tenemos los conocimientos, la tecnología, los recursos financieros y el soporte social suficientes para poner en marcha medidas preventivas eficaces que compatibilicen nuestras actividades económicas con la conservación de la biodiversidad, de toda la biodiversidad y en beneficio de todos 

Se está generando mucha confusión en torno al lobo y su presencia en Aragón, el proceso inconcluso de modificación del estatus legal del lobo en España, ha desatado una polvareda mediática y política que se viene repitiendo periódicamente.

En 1970 el debate se centraba en incluir o no al lobo en el listado de piezas de caza mayor, en 1986 fue la ratificación del Convenio de Berna y el encaje del lobo en uno de sus anexos, lo que generó conflictos y polémicas. En 2021, es la posibilidad de incluir al lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial la que genera titulares, reacciones políticas encontradas, disensos sociales y declaraciones airadas de representantes de diversos sectores, representantes que apenas alcanzan a intuir el cambio de rumbo de sus hipotéticos representados.

Han transcurrido 50 largos años desde ese primer paso que supuso la consideración del lobo como pieza de caza mayor (Ley 1/1970, de 4 de abril, de Caza) para dejar de ser considerado como animal dañino (Ley de caza, de 16 de mayo, de 1902).

Sorprenderá al lector descubrir, que prácticamente sean los mismos argumentos empleados hace 50 años en contra de la protección del lobo, los esgrimidos con vehemencia y convicción, real o ficticia, a día de hoy.

Ingenuamente, podríamos llegar a pensar que gran parte de los detractores del lobo y no pocos de sus defensores*, andan ensimismados en un paradigma idílico-romántico-folclórico, completamente ajenos a la realidad socio-económica que les rodea que en nada es comparable con la realidad de un país, que en la década de los 70, se acaba de subir al carro del “progreso”.

*(En el caso de ciertos defensores del lobo, probablemente sea cierto)

Realizando un ejercicio de perspicacia, quizá podríamos llegar a intuir cierta defensa cerrada, a ultranza, de determinados intereses económicos minoritarios que en nada tienen por qué coincidir con los intereses reales del agro y del medio rural.

Se podría, perfectamente, llegar a la conclusión de que tras la polémica del lobo, a parte de otras muchas cosas, subyace un enconado debate sobre cómo debemos relacionarnos con el medio que nos rodea y como debemos gestionar aquella cosa que se ha venido a llamar: España Vaciada.

En Lobo Aragón lo tenemos claro:

A día de hoy tenemos los conocimientos, la tecnología, los recursos financieros y el soporte social suficientes para poner en marcha medidas preventivas eficaces que compatibilicen nuestras actividades económicas con la conservación de la biodiversidad, de toda la biodiversidad y en beneficio de todos.

En otro orden de cosas, coincidiendo con el proceso de participación pública previo a la posible inclusión del lobo en el LESPRE, se produjo un ataque atribuido a lobo en la localidad de Tardienta (Huesca). Inmediatamente y en publicación casi simultánea, los principales medios de la región aragonesa se hicieron eco de la noticia.

Considerando que facilitar el acceso a la información solvente es una obligación desatendida por gran parte de los medios de comunicación generalistas (desde los internacionales a los regionales), considerando que el libre acceso a esa información es un derecho, pretendemos, aprovechando este hecho particular, ofrecer una visión general de la situación del lobo en Aragón.

En primer lugar, hablando del caso concreto de Tardienta, aclarar que el lobo no ha reaparecido, porque no se había ido. Esa información es pública, de libre acceso previa solicitud y de sobra conocida en la zona. El rebaño estaba dentro de un pastor eléctrico, un redil portátil que evita que las ovejas invadan los cultivos y se dispersen, en ningún momento se habla de que el redil suplementario de protección proporcionado por el Gobierno de Aragón, estuviera instalado, ni que pernoctaran en paridera alguna.

Para el periodo (2017-2020) se han descrito dos áreas de presencia acreditada de lobo en Aragón

Una de ellas está localizada en la Comarca de La Ribagorza, donde se ha identificado mediante técnicas de genética no invasiva a un ejemplar de la población franco-italiana y se han obtenido capturas de fototrampeo en distintas localizaciones.

Mediante una estimación al alza se podría considerar que el área de presencia acreditada de la especie en esta comarca superaría los 400 km2.

En esta área, La Ribagorza, no se han registrado daños atribuidos a lobo.

La segunda denominada “Monegros” se extiende por tres comarcas y dos provincias, comprendiendo un área aproximada de 1.271,73 km2.

Durante el periodo (13/07/2017-24/02/2020) obtuvieron fotografías de la especie en 31 ocasiones y se recolectaron en 2017 dos excrementos que posteriormente fueron analizados, resultando ser del mismo individuo; un macho de la población franco-italiana diferente al identificado en La Ribagorza.

En la zona de presencia constatada de la especie denominada “Monegros”, si se han producido daños, que han afectado a 19 explotaciones.

Para comprender el motivo de estos daños, es necesario analizar ciertos aspectos de la región donde estos se han producido.

El área de presencia acreditada de lobo denominada “Monegros” es una región eminentemente agrícola, especialmente la comarca homónima, lo que condiciona el manejo del ganado en extensivo, principalmente ovino, para evitar que éste invada los cultivos.

En este contexto los conflictos con el lobo deberían haber sido escasos o inexistentes. Otras regiones agrícolas, en peor estado de conservación y profundamente transformadas (Tierra de Campos) ya han sido colonizadas hace décadas, por lobos, en la Península Ibérica, con un nivel de conflictividad mínimo.

La existencia de sistemas de manejo ganadero, carentes de las medidas adecuadas para evitar ataques de animales silvestres o domésticos y de reciente implantación en el área denominada “Monegros”, disparó la conflictividad en un primer momento.

Y han sido las explotaciones con este sistema de manejo, como es el caso de la explotación atacada en Tardienta, las que han sufrido mayoritariamente los ataques.

Las ovejas permanecen solas en cercados eléctricos móviles diseñados para evitar que salgan del redil, malogren los cultivos o se dispersen, ya que están solas durante gran parte del día y de la noche, prescindiendo así de la presencia del pastor y de los perros.

El redileo nocturno e incluso diurno con este tipo de cercados móviles o pastores eléctricos también es muy arriesgado, ya que impide que las ovejas salgan del redil pero no impide que cualquier otro animal se meta dentro, incluido el hombre.

Hay que dejar claro que no todos los ganaderos han tenido problemas con la presencia del lobo y que hay formas de manejar el ganado como el pastoreo tradicional, que son mucho menos propensas a tener problemas de ningún tipo.

Las medidas preventivas aplicadas correctamente y de manera continuada, sí funcionan.

Los sistemas de vallados electrificados suplementarios son ampliamente utilizados y han demostrado su eficacia, además de ser de fácil manejo y transporte y estar subvencionados por el Gobierno de Aragón.

Anteriormente se daba la circunstancia de que cada vez que se sospechaba que el lobo había desaparecido, algunas personas abandonaban paulatinamente el uso de los elementos de protección del ganado y al bajar la guardia, en algunas ocasiones los ataques se volvían a producir, hecho este que se utilizaba para argumentar que las medidas preventivas, previamente abandonadas, eran ineficaces.

Volver a retroceder a la situación de partida cuando ha quedado sobradamente demostrado que el lobo no necesita consumir ganado para sobrevivir, sería un grave error y probablemente contraproducente para la imagen del sector.

Existen, además, otras opciones utilizadas también en pastoreo tradicional conducido, para proteger al ganado por la noche, a menudo complementado con la presencia de mastines tanto dentro como fuera del corral portátil.

Las ovejas pueden pastar en el interior del cercado electrificado y después se pueden encerrar en el corral portátil.

Los mastines bien adiestrados junto con las demás medidas preventivas reducen los conflictos al mínimo. La adquisición de mastines también está subvencionada por el Gobierno de Aragón.

El lobo hace necesario el oficio de pastor

Aragón se queda sin pastores. La presencia del lobo hace necesaria la recuperación de este oficio en grave peligro de extinción.

Los pastores difícilmente van a defender el modelo actual de ganadería extensiva, porque es un modelo que prescinde de su presencia, el futuro del pastoreo y del lobo convergen en la protección del cánido silvestre.

“Se tiende a confundir conceptos; no es lo mismo un pastor que un ganadero, un ganadero no es lo mismo que alguien que tiene ovejas y no es lo mismo tener ovejas como complemento a la renta que vivir de la ganadería a título principal”.

La presencia del lobo hace necesaria la recuperación de corrales y parideras en estado ruinoso. Es la oportunidad de restaurar estos elementos del patrimonio arquitectónico ligado a la ganadería y volver a darles un uso funcional, evitando así su desaparición definitiva.

Numerosas especies amenazadas necesitan de estas infraestructuras para nidificar y ocultarse: cernícalos primilla y vulgar, lechuzas, mochuelos, quirópteros, reptiles, anfibios, golondrinas, aviones, vencejos, abubillas…

En medios agrícolas con presencia de lobos, como Los Monegros, Tierra de Campos… se hace más evidente, por lo visible, la labor de restauración del equilibrio ecológico llevada a cabo por el lobo, por ejemplo consumiendo especies (topillos, conejos, jabalíes…) cuyas poblaciones se disparan debido a los desequilibrios producidos por las modernas prácticas agrícolas.

El lobo, su presencia y los cambios de manejo ganadero que se deben dar para hacer posible la coexistencia, constituyen una oportunidad de poner en marcha proyectos de conservación del patrimonio natural, cultural, etnográfico, recuperar tradiciones y oficios tradicionales; generar empleo por y para el medio rural, fijando población

Fuente AraInfo

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