Desmonte en la Sierra de Enmedio

Sierra de Enmedio es uno de los enclaves geológicos más singulares del levante.

Sierra de Enmedio es uno de los enclaves geológicos más singulares del levante. Sirviendo de línea fronteriza entre la región murciana y la almeriense, sus faldas albergan una población  que tradicionalmente ha sabido aprovechar sus recursos y conservarlos. La vastedad de su tomillar, revestida de una diversidad de herbáceas para un suelo rico en minerales ferrosos, se extiende por todos sus recovecos, sirviendo de botica natural a todo el que necesitara servirse de ella así como da cobijo a tortugas mora, engañapastores, zorros, liebres o perdices.

Una treintena de hectáreas fueron desmontadas. ¿Por qué un desmonte es más dañino de lo que pensamos?

  1. Pérdida de biodiversidad y polinizadores: La treintena de hectáreas levantadas ha supuesto no sólo el drama de alterar el equilibrio ecológico de una zona, sino reducir el maltrecho número de polinizadores, tan necesarios para la salud ambiental y para la seguridad alimentaria global. A todo ello hay que sumar el incremento del uso de compuestos químicos como la propizamida en los cultivos intensivos.
  2. Efecto de las escorrentías: La pedanía huercalense de Las Norias se encuentra al pie de esta montaña. Un desmonte que sirve de embudo, al aplanar el terreno, de las lluvias que se puedan ocasionar, deja a la población en una situación muy vulnerable. Si a esto le sumamos los continuos vertidos ganaderos sobre estas tierras, la contaminación se extiende hacia los terrenos adyacentes de biodiversidad.
  3. Pérdida de suelo: Uno de los factores de la desertificación masiva es la pérdida de suelo fértil, que inutiliza en pocos años no sólo las tierras destinadas a ese cultivo, sino para la regeneración progresiva después de esa actividad. Otro de los efectos colaterales de los desmontes es el arrastre de ese suelo a los cauces y su consecuente desembocadura al mar, lo que merma el hábitat de las especies marinas y la calidad de las aguas.
  4. Merma de los acuíferos y contaminación de las aguas: La no retención de las aguas y el allanamiento de los suelos provoca una interrupción de las filtraciones de agua. En el caso de que ese desmonte ocupe hectáreas de regadío intensivo, estas filtraciones irían acompañadas de sus consecuentes compuestos químicos y nitratos, contaminando las aguas y aumentando su conductividad.
  5. Indefensión ciudadana y sistema sancionador viciado: Lo más peligroso de los sistemas sancionadores actuales es que, pese a al dinero que el perpetrador de estos desastres deposita, no parece que veamos una reparación de los daños causados al entorno. Muchas veces la actividad parece o continuar o empeorar, nunca regenerarse. Este patrón viciado se repite en los municipios de Pulpí, Huércal-Overa, Cuevas de Almanzora o Vera, entre otros. Debemos sumarnos para reclamar una actuación por parte de las administraciones de control y vigilancia. Está en juego nuestra biodiversidad.

Fuente Ecologistas en Acción